NOVELA GANADORA DEL PREMIO CAFÉ GIJÓN
– 2004
Criaturas de la noche - de Lázaro
Covadlo – Editorial Acantilado
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COVADLO, LÁZARO (n.1937) Escritor
argentino, residente en Sitges (España) desde fines de la década de 1970,
cuando optó por abandonar su país por motivos políticos. Cultivador de una
prosa brillante, que rezuma ingenio e ironía, se dio a conocer con el volumen
de relatos Agujeros negros (1997), al que han seguido las novelas Remington
Rand, una infancia extraordinaria (1998), Conversación con el monstruo
(1998), La casa de Patrick Childers (1999) y Bolero (2001), y
otro libro de relatos, Animalitos de Dios (2000). También ha publicado
La bodrioteca de Covadlo, ensayo humorístico que consiste en una
recopilación comentada de pasajes de libros antiguos. Enciclopedia Salvat. Año 2003. LA PULGA DE LA CONCIENCIA SERES
HUMANOS IRRESPONSABLES, PULGAS, VAMPIROS... CON MIMBRES INVEROSÍMILES Y
FRÍVOLOS, COVADLO HA CONCEBIDO UNA BUENA Y DIVERTIDA OBRA Narrador
de origen judío, Lázaro Covadlo nació en Buenos Aires en 1937, donde realizó
estudios de Física, una pasión irónica por la ciencia que se transparenta en
toda su obra. En 1975 se instaló en Barcelona. El libro de cuentos Agujero
negro (1997), su primera obra publicada en España, mereció los elogios
de, entre otros, Sergi Pàmies, Quim Monzó y Enrique Vila-Matas. Elogios
absolutamente merecidos y que nos obligan a regresar a novelas publicadas
previamente en Argentina como La cámara del silencio (1973) o Conversación
con el monstruo, finalista del premio Planeta Sur 1994, y a la colección
de relatos Los humaneros, de 1965. En todos ellos la claridad
expresiva contrasta con una extrañeza que surge, amenazadora y al mismo
tiempo irreverente y divertida, de la realidad cotidiana para ponerla en
entredicho. Todas estas cualidades reaparecen en el que es, con Agujero
negro, su mejor libro, Remington Rand. Una infancia extraordinaria
(1998), con muchísimos puntos de contacto con Criaturas de la noche. Si
allí un niño entre loco y brujo era capaz de manipular la conducta y las
palabras de sus víctimas, ahora será una pulga la que actuará de forma
parecida. El desdoblamiento, la metamorfosis, la
relación entre animales y seres humanos, las apariciones fantasmales, la
sombra y las sombras y hasta el ángel de la guarda son fenómenos que se
remontan a la mitología clásica o la Biblia para culminar en el Quijote,
donde la locura permite expresar la más alta cordura y los más atrevidos
pensamientos. Entre estas voces interiores está, naturalmente, el gusanillo
de la conciencia y, ahora, en Criaturas de la noche, Pulga, que tiene
el aspecto de una pulga vulgar, “salvo que soy aún más pequeña”. Por su
longevidad, representa la historia, ya que “habité los primitivos caballos y
bisontes y anidé en el oído de un bello mamut lanudo”, “en la parte del
continente americano que hoy se conoce como México, salté al interior de la
oreja de un murciélago, un vampiro, criatura de la noche”, y finalmente se
instala en el oído de los seres humanos, entre otros Erzsébet, sobrina del
rey Esteban I Báthory, conocida como la Condesa Sangrienta, gracias a la cual
puede extasiarse con la sangre y el semen. Pues una de las peculiaridades de
Pulga es que se alimenta de los fluidos vitales, que exigirá a cambio de sus
consejos. Pues no sólo es la voz de la conciencia sino que da consejos que
cambian el destino de las personas en las que mora para protegerse de la luz,
condenada así a la invisibilidad. “Fue una noche de invierno la primera
noche que Dionisio Kauffmann creyó oír la vocecita.” Así empieza la novela,
con voz centroeuropea, para narrarnos la conflictiva relación entre
Dionisio, un hombre de cuarenta años con una enorme facilidad para meter la
pata, y la que se convierte en su salvadora “hasta que la muerte nos separe”.
El tono general debe mucho a la literatura infantil, por lo que hay de
relación inverosímil. Pero las distintas situaciones que crea por un lado la
irresponsabilidad de Dionisio y por otro la singular biografía de la pulga
dan una especial dinámica en la que domina más el placer de la narración que
las consecuencias, el juego más que la reflexión. Y si esta literatura invita
al simbolismo y no cae del todo en él es precisamente por lo que hay de
divertida frivolidad. Nos seduce la imaginación y el talento de Covadlo para
mantener la inverosimilitud sin salirse de la normalidad intensificada por la
pragmaticidad expresiva. El lector no sólo seguirá con agrado las cervantinas
conversaciones entre Pulga y Krauffmann, ambos sensatamente extravagantes,
sino algunas descabelladas escenas o historias: las del Club la Cumbre, sobre
todo la de los expulsados al caer en la pobreza, y la estupenda historia de
Erzsébet Báthory relacionada con el vampirismo. Un feliz divertimiento sobre
la felicidad y la infelicidad humanas. J.A. Masoliver Ródenas Culturas / La Vanguardia.
Miércoles, 19 de enero 2005 ++++ El
veterano escritor argentino Lázaro Covadlo mereció el último premio Café
Gijón con una novela inteligente y amena. La obra, de apariencia sencilla, se
titula Criaturas de la noche y tiene un espesor que desborda en mucho
su aspecto inocente. Santos
SANZ VILLANUEVA EL CULTURAL (EL MUNDO) 27/01- 2005 |